Libros, libros, libros

Libros, libros, libros

La compañía diaria de un libro

Faltan días en el año para tantos «Día de». No es extraño, los hay de todo tipo: concienciación, reivindicaciones, recordatorios, homenajes… Y también días de lo más extravagante, como el Día Mundial de Saltar en los Charcos o el Día Mundial de Responder las Preguntas de tu Gato (hay gente que hace cualquier cosa con tal de no coger un libro).

Pero saquemos la parte buena: además de llamar la atención sobre algunas cuestiones importantes que se nos quedan un tanto olvidadas, también son incentivos mercantiles y excusas para celebraciones a las que no queremos renunciar.

Las ferias y demás actos en torno al libro tienen más repercusión de lo que se podría esperar según los índices de lectura de nuestro país. Y, paradójicamente, debe de haber pocos lugares en los que se publique tanto y haya tantos escritores por metro cuadrado.

Poder de seducción combinado con prestigio social. Gran combinación. Personalmente preferiría que fuera un objeto menos venerado y más cotidiano. Lo que se venera es porque no se conoce o porque se mitifica, y es tentador mantener la distancia.

La persona amada nos parece perfecta cuando se nos hace inalcanzable. A medida que nos comprometemos física y mentalmente, a medida que vamos conociendo su verdadera condición, sus flaquezas y fortalezas, sus manías y obsesiones, va desapareciendo la pátina rosada. Los amantes se van contaminando mutuamente, se van implicando y comprometiendo. Es entonces cuando empezamos a amar de verdad.

Así es la lectura. Una tarea a lo largo de la vida que nunca se colma y siempre se transforma a medida que nos transformamos nosotros mismos.

Lecturas son amores… y desamores

Cada libro es, pues, como un nuevo o una nueva amante. A veces decepciona y otras fascina. Algunas lecturas son fugaces y hasta se dejan a medias por hartazgo, aburrimiento, incompatibilidad o saturación. Otras nos marcan sin remedio, nos acompañan de por vida, ya sea en el recuerdo, ya sea con reencuentros esporádicos. Y no pocas veces maduramos lo suficiente como para adentrarnos en un mundo que creíamos ajeno.

En estos tiempos en que proliferan los libros de autoayuda de todo tipo, entre los que al parecer son habituales la filosofía de cordel, los lugares comunes y las recetas artificiales, personalmente apuesto por la creación literaria.

Prefiero la compañía de Kundera, Stevenson, Dinesen, Kafka, Galdós, Yourcenar, Calvino, Poe, Chéjov, Pessoa, Borges y tantos y tantos otros… Sus mundos, su expresión, estimulan el pensamiento y las sensaciones, nos hacen más libres y conscientes, nos retan a ir más allá de lo que creíamos nuestros límites. Y, lo que es más importante, cada lector va creando sus propias recetas, llega a sus propias conclusiones y disfruta o padece a su manera.

Algunas sugerencias

Todo esto existe de Íñigo Redondo (novela). «La historia de una chica y un hombre que se cruzan cuando la vida les da la espalda». Ambientada en la Ucrania de los 80, justo antes del desmantelamiento de la URSS.

El lector del tren de las 6.27 de Jean-Paul Didierlaurent (novela). Un destructor profesional de libros que se convierte en lector de libros rescatados para sus variopintos compañeros de trayecto..

Los ojos cerrados de Edurne Portela (novela). Una recomendación de la plataforma de libreros independientes. Un pueblo enterrado en la neblina. Un anciano del lugar. La llegada de Ariadna hace que se reviva un pasado turbulento.

El abuelo que saltó por la ventana y se largó, de Jonas Jonasson (novela). Se publicó en castellano en 2009, pero se mantiene y se mantendrá fresca como el primer día. Diversión asegurada al estilo nórdico.

Guerras del interior de Joseph Zárate (ensayo). «Los verdaderos conflictos sociales y ambientales no suceden allá afuera, en las carreteras bloqueadas y las marchas multitudinarias, suceden primero en nuestro fuero interno, en lo que unos llaman alma y otros, conciencia». Premio Ortega y Gasset 2016 y Premio Gabriel García Márquez de Periodismo 2018.

El día del libro

El infinito en un junco. La invención de los libros en el mundo antiguo. De Irene Vallejo (ensayo). Libro revelación de estos dos últimos años. Un superventas que además ha recibido todos los premios habidos y por haber. Si te gustan los libros te gustará este estudio apasionado.


Con cada libro establecemos algún tipo de relación cómplice. ¿Cuáles de estas relaciones recuerdas más? ¿Cuál ha sido tu amor fugaz y cuál tu amor eterno? Aquel escarceo que dejó más huella de lo que hubieras creído o alguna relación de compromiso. ¿Pasiones (in)confesables? ¿Qué decepción y qué descubrimiento te gustaría compartir?

Esta entrada tiene 8 comentarios

  1. Cristina

    Me parece muy interesante la página. Gracias

    1. Skaldcraft

      Gracias por pasarte por aquí, Cristina.

  2. Luz Fernández

    Los libros son ventanas que se abren , si te aficionas a mirar por ellas, seguro que encontrarás lo que buscas

    1. Skaldcraft

      Un libro para cada momento de la vida y cada circunstancia. Saludos, Luz.

  3. Mercedes Villegas

    De estos seis libros solo he leído El laberinto en un junco, que me encantó.
    Distinto, pero en esa onda de búsqueda de culturas recomiendo Peregrinos de la belleza, de María Belmonte.
    Saludos y buenas lecturas!

    1. Skaldcraft

      Buen nombre e interesante tema: grandes autores de viaje por Italia y Grecia. Gracias por la recomendación.

  4. Loli

    Gracias por tantas sugerencias. Las tendré en cuenta. Saludos

    1. Skaldcraft

      Gracias a ti, saludos.

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